El tiempo K impuso miradas, discurso, iniciativa y opciones sobre los modos de CONSTRUIRNOS

"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales" . Bertolt Brecht. (1898)

lunes, 20 de septiembre de 2010

Candidato K gana las elecciones en la intendencia de Laguna Paiva

AÑO 2008: unos pocos campesinos escrachan al diputado Rossi y su hermano en pleno conflicto del "campo" en la localidad santafesina de Laguna Paiva.
AÑO 2010: el candidato kirchnerista gana las elecciones para Intendente, con casi el 60% de los votos, en la misma localidad.

Leer acá la noticia!!!

(porque no vas a esperar que el monopolio te informe...)

sábado, 18 de septiembre de 2010

¿Por qué soy kirchnerista?

Por Nacho Molina

Soy kirchnerista porque soy responsable;

porque soy padre;

porque la paternidad y la treintena me ablandaron el ego y el narcisismo;

porque los hechos me demostraron que es muy fácil y simplista creer que uno haría las cosas mejor que los que las hacen y me ubicaron mejor en la realidad;

porque dejé de creerme parte de una vanguardia iluminada y pasé a integrar las filas del populismo;

porque en los últimos años la palabra política dejó de ser una mala palabra;

porque con el kirchnerismo se instalaron temas que parecían acabados e imposibles de revivir;

porque las discusiones sobre política dejaron de ser teóricas y utópicas para instalarse en la realidad concreta y cotidiana;

porque con el kirchnerismo volvieron a escucharse palabras como Estado, justicia y distribución no sólo como parte de consignas panfletarias;

porque no me creo tan puro como para no apoyar al gobierno pese a sus evidentes falencias y contradicciones;

por la formidable asignación universal por hijo;

por la notable reducción de los índices de desempleo, pobreza e indigencia;

por la estatización de las jubilaciones;

por los millones de personas que se pudieron jubilar sin haber hecho aportes;

por los aumentos periódicos de jubilaciones y salarios;

por la ley de medios;

por la derogación de la ley de obediencia debida y por la inconstitucionalidad de los indultos;

por el descabezamiento de las Fuerzas Armadas y la policía;

porque el kirchnerismo tiene los enemigos políticos que yo quiero tener;

por el apoyo constante a la producción y el fomento de las pequeñas y medianas empresas;

por la estatización del correo, de las fábricas de aviones y de las transmisiones de fútbol;

por haber puesto a los militares y a la Iglesia en su lugar;

porque hoy no es conocido el nombre del jefe del Ejército;

por el intento de la 125 y los discursos de Cristina en la Plaza de Mayo;

por el espanto de los gorilas de toda clase;

por la reinvidicación de los derechos de los pueblos originarios;

por la ley de bosques;

por la futura ley de entidades financieras, por los discursos de Cristina en general;

por la ley que refuerza los derechos de las empleadas domésticas;

por el principio de no reprimir las protestas sociales;

por el apoyo a las cooperativas de construcción de viviendas;

por autoproclamarse como un gobierno popular;

por la fiesta del bicentenario;

por la ley de medicamentos genéricos;

por haber descolgado el cuadro de Videla y por haber colgado los cuadros de próceres latinoamericanos en la Casa Rosada;

por la amistad con los gobiernos latinoamericanos que impulsan el socialismo del siglo XXI;

por canal 7 y por canal Encuentro;

por la ley de inmigrantes;

por la derogación de la ley de flexibilización laboral;

por el apoyo a las Madres de Plaza de Mayo y por acompañar la búsqueda de hijos de desaparecidos por parte de las Abuelas;

porque muchos periodistas e intelectuales que respeto son kirchneristas y porque muchos periodistas e intelectuales nefastos son furiosos antikirchneristas;

porque ya no vienen cada dos meses los representantes del FMI a dar órdenes a los ministros de Economía;

por no haber cedido a los pedidos de ajuste de la oposición tras perder la elección legislativa;

por el aumento para el presupuesto destinado a la educación;

por la expropiación de la ESMA;

porque imagino que si no se dejara influenciar por su antiperonismo mi papá sería kirchnerista;

por todo lo que falta;

porque sé que estoy muy lejos de vivir en una sociedad ideal pero que lo único que puedo hacer para acercarme a eso es empujar al gobierno criticándolo y corriéndolo pero también reivindicando sus conquistas;

porque si se cae el kirchnerismo no viene un gobierno revolucionario y superador sino uno de derecha y reaccionario;

me siento kirchnerista no porque sea un adulador incondicional de Néstor y de Cristina sino porque sé que sus zonas oscuras y las presuntas mafias que las sostienen no son patrimonio exclusivo de este movimiento sino de toda la sociedad, y nadie tiene por qué sentirse al margen de ella;

soy kirchnerista porque creo que para cruzar el río hacia la orilla más limpia primero hay que embarrarse los pies.

[Nacho Molina nació en Bahía en 1976. Escribió los libros Los estantes vacíos (cuentos, Entropía), Viajemos en subte a China (poemas, Pánico el Pánico) y Tribus urbanas (crónica, Kier). Integra el colectivo artístico El Quinteto de la Muerte, que acaba de sacar por Una Ventana La fiesta de la narrativa. Mantiene el blog Unidad funcional. Es papá de Fausto y vive en Buenos Aires.]

lunes, 13 de septiembre de 2010

sábado, 11 de septiembre de 2010

EL NOMBRE ENCONTRADO Por Eduardo Galeano.




En la sierra mexicana de Nayarit había una comunidad que no tenía nombre. Desde hacía siglos andaba buscando nombres esa comunidad de indios huicholes. Carlos González lo encontró, por pura casualidad.

Este indio huichol había venido a la ciudad de Tepic para comprar semillas y visitar parientes. Al atravesar un basural, recogió un libro tirado entre los desperdicios. Hacía años que Carlos había aprendido a leer la lengua de Castilla, y mal que bien podía. Sentado a la sombra de un alero, empezó a descifrar páginas. El libro hablaba de un país de nombre raro, que Carlos no sabía ubicar pero que debía estar bien lejos de México, y contaba una historia de hace pocos años.

En el camino de regreso, caminando sierra arriba, Carlos siguió leyendo. No podía desprenderse de esta historia de horror y de bravura. El personaje central del libro era un hombre que había sabido cumplir su palabra. Al llegar a la aldea, Carlos anunció, eufórico:

-¡Por fin tenemos nombre!

Y leyó el libro, en voz alta, para todos. La tropezada lectura le ocupó casi una semana. Después, las ciento cincuenta familias votaron. Todas por sí. Con bailares y cantares se selló el bautizo.

Ahora tienen cómo llamarse. Esta comunidad lleva el nombre de un hombre digno, que no dudó a la hora de elegir entre la traición y la muerte.

-Voy para Salvador Allende dicen, ahora, los caminantes.