El tiempo K impuso miradas, discurso, iniciativa y opciones sobre los modos de CONSTRUIRNOS

"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales" . Bertolt Brecht. (1898)

martes, 18 de agosto de 2009

Monologo de Tato Bores

Parece que lo dijo ayer...

La culpa de todo la tiene el ministro de Economía dijo uno.

No señor! dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.

¡Mentiras! dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.

¡Falso! dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.

¡Pero, por favor...! dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.

¡Calumnias! dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.

¡Se equivoca! dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba "Haga su propio curro" pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.

¡No es cierto! dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.

¡Eso es pura maldad! dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.

¡Patrañas! dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.

¡Perversos! dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.

¡Verso! dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.

¡Malvados! dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.

¡Racistas! dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.

¡Blasfemia! dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.

¡Error! dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.

¡Infamia! dijo un padre mientras trataba de recordar cuantos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.

¡Me ofenden! dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tiene los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.

¡Minga! dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.

¡Desacato! dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.

¡Negativo! dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.

¡Ustedes están del coco! dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir.

La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos

dejaron.

¡Embusteros! dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.

¡Censura! dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo.

Thats not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).

¡Infundios! dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.

¡Ridículo! dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.

¡Cobardes! dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.

¡Paren la mano! dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro. ¡El Otro siempre tiene la culpa!

¡Eso, eso! exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.

Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de guacho que resultó ser El Otro...!

11 comentarios:

El Otro ja ja ja dijo...

Exelenteeeeeee,me gusto ,otra ,otra ,otra ja ja ja

De vierde man dijo...

Que rescate impresionante Mona. Un país existencialista: El infierno es el otro.
Pareciera que Tato lo acaba de enunciar, cheeeeeeeeee!

Fede dijo...

parece esto estar en boga ultimamente, yo acabo de citar el mismo monologo en un articulo. Es triste pensar que como sociedad no hemos cambiado nada y en vez de asumir culpas, no para victimizarnos ni culpar a nadie, sino para aprender de nuestros errores, sigamos con la misma conducta retrograda simpllista, egoista y falaz de hace ya tanto tiempo.

Laura de Paraná dijo...

Muy bueno!!! Como diría el dicho: "Al que le quede el sayo ... que se lo ponga"
Siempre vigente Tato!!!

mujerdeole dijo...

Mona, te conocí a traves del blog de la amiga emeygriega pero tu visita me ha sorprendido gratamente.
Este rescate es memoria pura y lamentablemente es el recuerdo del país jardín de infantes que María Elena Walsh describió hace tantos años.
Te espero a menudo en mi blog, creo que compartimos mucho más que el gusto por Tato Bores. El humor une y las preocupaciones comunes también.
Besos

MONA dijo...

Hola:
¿serás "el otro" del que habla Tato Bores?
Gracias a todos por pasar!
Siii, Vierde, el infierno es el otro, nunca lo malo va a estar dentro nuestro... lo vemos cada día en los medios...
FEDE: entro siempre en tu blog, pero no puedo dejar el mensaje... te lo quise mandar por mail (ya que lo tenía escrito) pero rebotó! No hallo otra manera de comunicarme con vos, aunque sea para decirte que has escrito cosas muy interesantes!
Y... al que le quepa el sayo, que selo ponga, como dice Laura.
Gracias Mujer de Olé... creo que sí, que compartimos muuuuchas cosas. Mientras nosotros seguimos en el país del jardín de infantes, jugando al "nomeacuerdo" y otros... no reparamos que hay una onda de perfeccionarnos, de construir conocimiento científico y tecnológico, de emanciparnos de los amos del mundo, de vivir con lo nuestro, de reparar las injusticias, de crear las condiciones económicas y financieras para que los habitantes tengan derecho a la salud, a la vivienda y a la educación. Y eso no es poco. Pero parece que seguimos en la pavada... Pasaré seguido a leerte!
Un abrazo a todos!

Sofy M dijo...

Muy bueno.Interesante el blog.Besos.

El Repúblico Javier dijo...

ES muy bueno Mona.
Ayer lo escuchaba al actor Raul Rizzo decir en un reportaje que como sociedad nos gusta hacernos los giles cuando el pato lo paga otro, y ponemos el grito en el cielo cuando nos toca hacernos cargo (se hablaba del tema de los aumentos del Gas). Que sómos una sociedad "cómplice" de todo lo que nos pasa.
Y claramente a la hora de buscar culpables el sr "otro" tiene siempre todos los números.

saludos!

MARIEL dijo...

Gracias por este espléndido rescate, Mona. Por seguir al pajarito chino, que también te seguirá, porque comparte tus pasiones y tus convicciones. Tengo que seguir leyéndote. Beso y abrazo desde el mismo lado del mundo.

El Nerd dijo...

grande mona!!

excelente el monologo... los tiempos pasan, los problemas son los mismos!! la culpa la tenes vos!! jajaja un beso!

el ojo con dientes dijo...

Excelente. Gracias por traerlo de vuelta