Hay un clima enrarecido con el censo que se va a realizar este mes. En una supuesta campaña contra la inseguridad, exhortan, lisa y llanamente, a la paranoia colectiva. Ponen el miedo en la escena, y proponen no atender al encuestador.
Pero hay que ver que en el censo anterior, en presidencia de De la Rua, pasó algo similar. Recuerdo que las personas de mi entorno repudiaban ese censo, con los argumentos similares a los que se utilizan hoy. Como yo lo defendía ya que es una herramienta que nos ayuda a entender el escenario en el que se desarrolla nuestra existencia, los detractores, que lo descalificaban como medida política, me tildaban a mí de radical... y peor aún: defensora de De la Rua (nada más alejado de la realidad). El análisis de todas las presidencias que pasaron después del censo 2001 nos puede ilustrar a cuántas gestiones sirvieron esos datos. De hecho, al que menos le sirvió fue al Presidente De la Rua.
El Censo es una responsabilidad ciudadana que debe afrontar la población puesto que el mismo servirá para conocer datos demográficos, sociales, económicos, de los habitantes, que son indispensables para encarar cualquier política pública o investigación social. Son los datos que alimentan un diagnóstico, que será aprovechado mayormente por los presidentes electos en 2011 y en 2015.
Los Censos están establecidos por la Constitución Nacional y Leyes Nacionales y, en su realización participan los gobiernos nacionales, provinciales y municipales, sean del signo político que sean. Los datos de los censos sirven a las POLÍTICAS DE ESTADO, y no de las POLÍTICAS DE GOBIERNO.
Por eso, colaborar con el Censo no es colaborar con el gobierno, sino por el País, por nosotros mismos.

El 1° censo de la Nación se realizó en la presid de Sarmiento en 1969, y supimos que los argentinos sumaban casi 2 millones. Uriburu realizó el 2° censo en 1895 y Roque Saenz Peña en 1914 llevó a cabo el 3°. No sé por qué motivos pasaron muchos años hasta que se realizara el 4° en la presidencia de Perón en 1947. De éste en adelante se realizó uno cada década: en 1960, Frondizi; en 1970, Levingstone; en 1980 Videla; en 1991, Menem y en 2001, De la Rua.
Si pudimos realizar los censos en dictaduras
¿Por qué rechazarlo ahora?
El decreto 67/2010 establece que:
* todos los habitantes de la Argentina están obligados a responder,
* las respuestas son confidenciales,
* no es necesario dar el apellido, ni mostrar el DNI,
* con el nombre de pila es suficiente,
* no es necesario abrir las puertas del hogar.
Otras recomendaciones para evitar inconvenientes:- Esperar al censista junto a un vecino.
- Avisar a un familiar o persona de confianza cuando llegó y cuando se fue.
- Pedir credencial identificatoria y revisar los datos.
- Anotar nombre completo del censista.
- Si vive en un edificio o complejo de casas compartidas esperarlo en el hall de entrada con sus vecinos.